Le deben dinero: cómo funciona el procedimiento monitorio
El monitorio permite reclamar determinadas deudas documentadas. Antes de iniciarlo conviene comprobar qué cantidad se debe, cómo se acredita y qué pasos previos exige el caso. Obtener una resolución favorable no garantiza por sí solo que el deudor tenga bienes suficientes para pagar.
Qué es el monitorio
Es una vía judicial para reclamar una deuda de dinero de importe concreto, ya vencida y exigible, respaldada por los documentos admitidos legalmente. No tiene un límite máximo de cuantía, pero no cualquier reclamación encaja en este procedimiento.
Qué deudas se pueden reclamar
Puede utilizarse para facturas, préstamos u otras cantidades impagadas que cumplan sus requisitos. Hay que identificar al deudor, justificar el origen y el importe de la deuda y comprobar dónde debe presentarse la petición. Algunas materias tienen reglas especiales que deben revisarse antes de elegir la vía.
Qué documentos sirven como prueba
Según el caso, pueden servir contratos, reconocimientos de deuda, facturas, albaranes, certificaciones u otros documentos que acrediten la relación y la cantidad pendiente. Una factura no queda descartada simplemente por no estar firmada: debe valorarse junto con las circunstancias y los requisitos legales. Conserve también los justificantes de pagos parciales y las comunicaciones relevantes.
Lo más importante: las posibles respuestas del deudor
Admitida la petición, se requiere al deudor para que pague o formule oposición en el plazo legal de veinte días. A partir de ese requerimiento pueden darse estas situaciones:
Si paga y lo acredita, se archivan las actuaciones.
Si no paga ni se opone, termina el monitorio y el acreedor puede solicitar la ejecución. El embargo y el cobro no se producen automáticamente.
Si se opone, la reclamación continúa por el procedimiento que corresponda y habrá que defenderla con la documentación y prueba pertinentes.
Antes de presentarlo
En los asuntos civiles y mercantiles, con carácter general debe acreditarse un intento previo de negociación antes de iniciar el monitorio, salvo las excepciones legales. Hay que preparar correctamente esa actuación y conservar su acreditación. Un burofax puede formar parte de ella, pero el mero envío de una reclamación de pago no permite dar siempre el requisito por cumplido.
Reviso su documentación y la vía adecuada para reclamar. Puede contactar conmigo en el 615 970 212. Atiendo en despacho en Tarragona y Tortosa.
Los plazos y el coste del procedimiento
La petición inicial del monitorio no exige abogado ni procurador, con independencia de la cuantía. Su intervención puede ser obligatoria en fases posteriores según el importe y el procedimiento. Conviene valorar desde el inicio los honorarios, los posibles gastos y el riesgo de costas. La duración depende de las notificaciones, de la respuesta del deudor y de la tramitación; no se puede garantizar un plazo de cobro.
Qué pasa si el deudor se opone
Como regla general por cuantía, la reclamación continúa como juicio verbal si no supera 15.000 euros; por encima corresponde presentar demanda de juicio ordinario. Existen reglas especiales por materia. La oposición no implica siempre que haya una vista: la tramitación y la prueba se deciden conforme a las reglas aplicables.
La prueba lo condiciona todo
Antes de reclamar, es útil ordenar la documentación por fechas, explicar de dónde procede cada cantidad y descontar cualquier pago recibido. Deben revisarse también las objeciones que el deudor ya haya comunicado. Esa preparación permite valorar las posibilidades y dificultades del asunto con mayor claridad.
Cuidado con dejar prescribir la deuda
No existe un plazo único para todas las deudas. Depende de la relación jurídica, de la normativa aplicable —incluido, cuando corresponda, el derecho civil catalán— y de los actos que hayan podido interrumpir o suspender el cómputo. Antes de esperar o volver a reclamar, conviene calcular el plazo y conservar prueba de las comunicaciones realizadas.
Antes de reclamar, una precaución
También es importante valorar si el deudor puede pagar y si el coste de la reclamación resulta proporcionado. La documentación puede sostener la deuda y, aun así, existir dificultades para cobrarla. Estudiar ambas cuestiones ayuda a decidir cómo actuar.
Información general; cada caso necesita un análisis individual. Juan Antonio Sepúlveda Rivero, abogado colegiado 3.012 del ICAT. Teléfono: 615 970 212.
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